La concordia parece ser un sentimiento amistoso;
porque es importante distinguirla de la identidad de opinión,
que puede existir entre personas que no se conocen mutuamente.
Tampoco decimos que la concordia reine entre personas que piensan lo mismo…
La concordia parece ser una amistad política…
No puede existir entre personas viciosas… que no son capaces de amistad…
Aristóteles .
E. Nic. IX-vi
La concordia, es la salud del Estado…
los convenios mediante las cuales las partes de ese cuerpo político se crean,
combinan y unen entre sí, aseméjanse a quel fiat, o hagamos al hombre,
pronunciado por Dios en la Creación.
Thomas Hobbes .
Leviatán. Int.
Esta palabra –Concordia–, literalmente significa: “conformidad”, “acordar”, y puede ser usada en el lenguaje de litigantes como “convenio”, en el político como “consenso” , de ahí que su antónimo sea “discordia , desunión”. Filológicamente esta palabra, de linaje griego, se descompone en el latino en “con-corde”, que significa: “con el corazón”.
Antes de ser un concepto, en la mitología romana, Concordia, era una divinidad, hija de Júpiter, que simbolizaba la unión política entre todos los habitantes de una civitas . “Divinidad en cuyo honor los romanos erigieron varios templos en épocas diferentes. El más magnífico era el del Capitolio, donde se reunía frecuentemente el Senado. Plutarco dice que se le dedicó una capilla de bronce del producto de un impuesto entre los republicanos. La Concordia, lo mismo que la Paz, con la que a veces se le confunde, es hija de Júpiter y Temis; y se le invocaba para la unión de las familias, de los ciudadanos, d los esposos, etcétera. Sus estatuas la representan coronada de guirnaldas, teniendo en una mano dos cuernos de la abundancia entrelazados, y en la otra un haz de varillas, o bien una granada, símbolo de la unión. Cuando la figura simbólica tiene un caduceo, es para expresar que la Concordia es el fruto de una negociación. Las dos manos unidas es uno de sus emblemas más ordinarios. Algunas veces sostiene con las dos manos unidas un caduceo…”
Los orígenes de este vocablo (es decir, de esta voz), pertenecen al romanticismo. Es creación literaria que nos viene de la conjunción del mozárabe y del morizco donde se conjugan el prefijo “con”, con el de “quraçun” que encontramos en el Cid , por tanto se deduce que ya en el siglo X, y muy particularmente en la Corte de Alfonso el Sabio, se usaba este concepto que tardíamente utilizará la tradición, de Voltaire a Rousseau.
En América Latina, originariamente tuvo un uso religioso: dominico . Ya en tiempos que van de la Reforma a la Revolución mexicana, lo encontramos en toda la literatura liberal y hasta conservadora, sobresaliendo en la del Nigromante, de Guillermo Prieto y de Zarco, sin vacilar en la influencia que tuvieron éstos de Baltasar Gracían .
La concordia puede significar armonía, equilibrio, sentimiento fraterno entre pares para un mismo fin, concordancia con uno mismo. En lo profundo, la concordia significa: disposición.
Disposición que en el discurso de Descartes se puede fundir con el cogito latino renacentista que es, a la vez, un sinónimos del yadhaa árabe y del caritas grecolatino. Esto nos hace valorar este vocablo como un verbo que sintetiza Pablo en el sentido del amor cristiano.
Filosóficamente desde la filología, el significado de la concordia es político como bien lo sugiere Aristóteles. Este lazo humano es el vínculo intrapático del que se habla en la visión fenomenológica. Aspecto que nos habla del movimiento de la intersubjetividad como enlace de lo divino.
domingo, 25 de abril de 2010
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